Comparto El idioma de la corrupción“, una excelente y breve crónica de la corrupción en México. Plantea que la corrupción es también aquella que se va engendrando en la cotidianidad: al dar dinero deliberadamente al oficial de tránsito para que no levante alguna infracción; al pedirle a un contacto que te ayude para no formarte al realizar la renovación de la licencia de manejo; al pedir a un conocido que cambie a tu hija o hijo al turno matutino o a la escuela de tu conveniencia; cuando tu jefe te concede cubrir menos horas de trabajo; cuando le obsequias un regalo ostentoso a tu jefa o jefe, etcétera.

Como lo dice Valeria Moy: “hay otra corrupción que incluso puede ser peor. Esa chiquita, de poco dinero, del día a día, que avanza a pasos pequeños pero agigantados a la vez, esa que hace que se arraigue en nuestras rutinas y que los niños crezcan viéndola”.

 

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